La búsqueda de trabajo y sus nefastas consecuencias para la salud

nope.via Society6

Casi mes y medio de sequía. Pa’ matarme. Lo peor de todo es que no es porque haya tenido un verano trepidante lleno de planes que no me han dejado pasar a escribir algo en el blog. Qué va. Planes ha habido, muchos muy chulos, pero si no he escrito no ha sido por eso. Es que buscar trabajo es una mier*a.

Hala. Ya lo he dicho. Y hablo con conocimiento de causa porque he estado dos meses dedicándome a eso full time. Lo sé, puedo parecer quejica frente a los miles de parados de larga duración a los que a la desesperación de no encontrar trabajo, se le une la angustia de tener cuatro churumbeles que alimentar. Yo no me quejo, sólo pretendo relatar algunos aspectos ocultos de una realidad que por lo que he visto, compartimos muchos de los que nos enfrentamos a esto.

>> Ya puedes ser la persona más estable del planeta (no me incluyo en este grupo) que, si te descuidas, pasar un mes en casa buscando trabajo acabará con tu salud mental. <<

Me resulta curioso que, siendo algo por lo que mucha gente pasa, es un poco tabú. Alguien debe de estar intentando silenciarlo, ¿no? Porque nadie suele reconocer que lo que sigue a unos cuantos “unfortunately your application did not succeed to the next step of the process” es pasar días en pijama viendo temporadas completas de Friends e ingiriendo cantidades obscenas de carbohidratos. Eso tiene que acabar pasando factura por algún lado… Yo tengo una teoría.

insanevia Tumblr

No tengo ni idea de psicología pero hay algo que me chirría de todo este tema. La cosa es que tú estudias psicología y, cuando acabas, puedes elegir entre la opción a: dedicarte a la psicología clínica (de terapia, diván y todo el rollo) o la opción b: pasar a formar parte del equipo de recursos humanos de una empresa (alguna opción más habrá, pero me interesan estas dos). Si eliges la primera ayudarás a tus pacientes en sus momentos más bajos a superar problemas de autoestima, ataques de ira, ansiedad, depresión, adicciones… Y luego está la otra opción, que implica formar parte de un sistema que desquiciaría al más cuerdo. Esta rama de la profesión consiste en diseñar procesos de selección que combinen dosis de absurdez y malignidad. Según la proporción de una y de otra al candidato le parecerá estar en El Gran Juego de la Oca (me parto con esta web) o en una peli de Saw. El proceso tipo sería algo así:

Fase 1: application online con información básica sobre ti y tu CV.

Fase 2: batería de tests online (poquita cosa… una vez que hayas hecho los de prueba, en 3 horitas los tienes hechos). Los hay de personalidad, que intentan averiguar sutilmente si estás como una regadera o no, y de razonamiento numérico, verbal, lógico para ver cómo de tonto eres. Estos últimos son el equivalente de darle un plátano dentro de una caja a un mono. Lo sentimos, si eres un psicópata o un poco cortito, te quedas en esta fase.

Fase 3: formulario exhaustivo para conocerte mejor (y para cribar a los débiles de corazón). Incluye preguntas del tipo “¿Por qué estás interesado en trabajar en esta empresa? (500 palabras)”, “¿Qué te hace destacar para este puesto? (1000 palabras)” (¿1000 palabras positivas sobre uno mismo? ¿Será que hay que tener un punto narcisista para conseguir trabajo? ¿o será que no doy la talla?), “¿Cuál ha sido tu mayor éxito?” (aquí empiezas a cuestionarte los pilares más básicos de tu vida), “¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?” (ya que te tienen con la guardia bajada, aprovechan para darte la puntilla). Hay otros formularios, que van de subliminales, y tratan de predecir tu comportamiento futuro basándose en situaciones del pasado con preguntas de este tipo: “Describe una vez en la que hayas sido líder de un proyecto que haya fracasado porque uno de los compañeros de equipo no fue lo suficientemente responsable y su descuido hizo que tuvieras que enfrentarte a un superior y convencerle de que tu propuesta era mejor que la suya y basaras tu argumentación en datos numéricos.” Boom. El pensamiento “no he hecho nada con mi vida” hace su aparición.

Fase 4: entrevista telefónica. Incluye las mismas preguntas que la fase 3, sólo que esta vez hay alguien tecleando por ti al otro lado del teléfono. Redundante y desquiciante. El propósito de esta fase es hacerte sentir muy raro al verbalizar cosas que, en cualquier otra circunstancia, nunca dirías de ti mismo. Circula por ahí un consejo que dice que imagines que estás hablando de otra persona. Pero hay que tener cuidado, hay quien ha llegado a desarrollar trastornos de personalidad múltiple en esta fase.

Fase 5: “Enhorabuena, has sido invitado a una entrevista en nuestras oficinas. Tenemos sede en tu ciudad, donde desarrollarías el trabajo una vez que acabes con toda la mier*a que tenemos preparada para ti, pero preferimos que vayas a Mordor (quien dice Mordor dice Birmingham).” Esta fase presenta ante el equipo de recursos humanos todo un universo de nuevas posibilidades. Una buena es que cuando llegas allí te dicen que ellos están entrevistando para otro puesto, no para el que tú has solicitado, y que no entienden qué haces allí porque no tienen nada que ver entre ellos (true story). En este punto el atribulado candidato se plantea qué será lo siguiente: ¿el flequi o el péndulo?

Fase 6: email de “lo sentimos, no has tenido éxito porque otros candidatos han demostrado más interés que tú en el puesto”. Nos ha jo*ío mayo con las flores. Game over. Gracias por participar. Ganas de matar. Vuelve a la casilla de salida. Date a la bebida.

Repite el proceso tantas veces como solicitudes hayas hecho y todo lo que queda son problemas de autoestima, ataques de ira, ansiedad, depresión, adicciones… ¡Necesitas un psicólogo tipo a!

john nashvia Tumblr

Y así, queridos, es como demuestro que todo esto es parte de una trama orquestada por una cúpula de psicólogos malvados que, tras años en las listas del paro, pretenden de este modo asegurar la empleabilidad de su profesión. Nos han convencido de que es un procedimiento normal al que debemos someternos cuando en realidad sólo quieren retroalimentar un ciclo de autodestrucción que acabará con la salud mental de la humanidad. ¿No lo veis? Quieren desquiciarnos a todos. Los colegios profesionales de psicólogos está en el ajo, seguro. Deben de estar infiltrados a todos los niveles. Probablemente se comunican entre ellos con mensajes encriptados en los crucigramas de los periódicos o en las cajas de cereales. Tengo que encontrar un patrón. Tengo que hacerlo para poder sacar este complot a la luz pública.

Os dejo. Tengo que ir a balancearme abrazada a mis rodillas en un rincón del salón.

B.

 

P.D.: Puestos a quedar de loquer me pido a John Nash. Así dejo la puerta abierta al Nobel…

P.D.2: Que no cunda el pánico. Prometo un post algo más luminoso sobre el tema cuando me recupere de este brote psicótico.

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2 pensamientos en “La búsqueda de trabajo y sus nefastas consecuencias para la salud

  1. ¿Cómo estás hija? 😀 jajaja Por fin encontré tu blog! Cuídame del Manuel! Qué el otro día ya me cambió la pronunciación de la cookie por biscuit, muy técnico todo.

    Suerte en esa búsqueda tan estrafalaria de trabajo.

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